Antes de recomendar una solución, analizamos las necesidades reales del laboratorio: volumen de muestras, flujo de trabajo, capacidad instalada, tipo de pruebas, infraestructura y objetivos diagnósticos.
Este diagnóstico nos permite orientar mejor cada decisión y proponer soluciones que se ajusten a la operación, evitando implementaciones genéricas y ayudando al laboratorio a crecer con tecnología adecuada para su realidad.